Magnífico espectáculo con músicos y actores muy entregados. Al mismo tiempo, uno se da cuenta de lo poderosa y arraigada que está esta tradición en la cultura de este país... y también de lo lejana que está de la nuestra: nos gustaría entender las letras cantadas, aunque las actitudes, las miradas y las modulaciones de la voz (¡muy dramáticas y expresivas!) dejan entrever el significado de un espectáculo inusual para nosotros, pero que te llega a las entrañas. ¡Bravo! Nota: La sangría añade el placer del sabor al del oído, lo cual no viene nada mal. Cabe destacar que, para nosotros los franceses, ser recibidos no solo con una sonrisa sino en nuestro propio idioma nos encantó. Muchas gracias a nuestra encantadora anfitriona... ¡y por sus buenos consejos gastronómicos! Fue nuestra última noche en Barcelona... un verdadero regalo de despedida. Lo recomendamos.
Ver la reseña original en Francés